Ensalada navideña con espinaca, durazno y queso mozzarella (fácil y deliciosa)
Te presento una receta perfecta para las fiestas: fresca, rápida y con una presentación que hace juego con la mesa navideña. Esta ensalada combina hojas verdes (espinaca y lechuga), duraznos en almíbar bien escurridos, cubos de queso mozzarella, frutos secos y arándanos deshidratados. El aderezo cremoso de yogurt y miel añade suavidad y un toque dulce-cítrico que armoniza todos los elementos. Es ideal como entrada, acompañamiento o incluso como plato ligero principal si la servís con proteína extra.
Ingredientes
- 100 g de espinaca fresca
- 5 hojas de lechuga verde crespa
- 2 duraznos en almíbar
- 125 g de queso mozzarella
- 100 g de nueces o almendras troceadas
- 100 g de arándanos rojos deshidratados
- 2 cucharadas de yogurt griego natural
- 1 cucharada de miel
- Jugo de ½ limón
- Sal y pimienta al gusto
Preparación paso a paso
Antes de comenzar, prepará los utensilios: una ensaladera grande, cuchillo afilado, tabla para cortar, colador o centrifugadora de ensaladas y un bowl pequeño para el aderezo. Tener todo organizado facilita el montaje y asegura un resultado perfecto.
Paso 1:
Lava y desinfecta la espinaca y la lechuga con agua y un chorrito de vinagre blanco (aprox. 1 cucharada por litro). Dejalas reposar 5–8 minutos, enjuagá con agua fría y secá muy bien con una centrifugadora o papel absorbente. Cortá la lechuga en tiras y troceá la espinaca si las hojas son muy grandes. Secar bien evita que el aderezo diluya la ensalada.
Paso 2:
Escurrí los duraznos en almíbar con cuidado y cortalos en cubos regulares. Si preferís menos dulzor, enjuagá ligeramente los duraznos bajo agua fría antes de cortar y escurrir. Reservá en papel absorbente para eliminar el exceso de jarabe.
Paso 3:
Cortá el queso mozzarella en cubos similares a los del durazno. Mantener un tamaño uniforme ayuda a que cada bocado tenga el equilibrio deseado entre fruta y queso.
Paso 4:
Si lo deseás, tostá ligeramente las nueces o almendras en una sartén seca por 3–4 minutos moviendo constantemente. Esto realza su aroma y agrega un crujiente más profundo. Dejalas enfriar antes de incorporarlas a la ensalada.
Paso 5:
En un bowl pequeño, prepará el aderezo: mezclá el yogurt griego con la miel, el jugo de ½ limón, una pizca de sal y pimienta al gusto. Batí hasta obtener una mezcla homogénea y cremosa. Probá y ajustá a tu gusto (más limón para acidez, más miel para dulzor).
Paso 6:
En la ensaladera grande, colocá las hojas (lechuga y espinaca) como base. Incorporá los cubos de durazno y mozzarella, las nueces tostadas y los arándanos deshidratados. Verté el aderezo sobre la mezcla y mezclá con movimientos envolventes para no romper las hojas ni los cubos de fruta y queso.
Paso 7:
Emplatá y decorá con algunas nueces enteras y arándanos extra por encima. Si querés un acabado brillante, pincelá muy ligeramente con una cucharadita del almíbar reservado —usar con moderación para no empalagar.
Consejo práctico: Podés preparar los componentes por separado (hojas, fruta, queso y frutos secos) y tener el aderezo listo; mezclá todo justo antes de servir para mantener la frescura y la textura crujiente de las hojas.
Beneficios de los ingredientes
Esta ensalada combina ingredientes que, además de aportar sabor, entregan beneficios nutricionales valiosos. A continuación te explico por separado qué aporta cada elemento y por qué conviene incorporarlo en una preparación festiva y equilibrada.
Espinaca
La espinaca es una excelente fuente de hierro no hemo, vitamina C, vitamina K y carotenoides. Estos nutrientes contribuyen a la salud ocular, al soporte del sistema inmune y a la coagulación sanguínea. Es baja en calorías y alta en fibra, lo que ayuda a la saciedad.
Lechuga verde crespa
La lechuga aporta hidratación por su alto contenido de agua, además de fibra y micronutrientes como vitaminas A y C. Aporta volumen a la ensalada con pocas calorías, haciendo al plato ligero pero satisfactorio.
Durazno
El durazno aporta potasio, vitaminas y betacarotenos que son precursores de vitamina A. En versión en almíbar aporta dulzor y energía rápida; en la versión fresca reduce azúcares añadidos y aporta aún más textura y frescura.
Queso mozzarella
La mozzarella es una buena fuente de proteínas completas y calcio, esencial para la salud ósea. Su textura cremosa complementa la firmeza de las frutas y el crujiente de los frutos secos.
Nueces / Almendras
Los frutos secos son ricos en grasas insaturadas, omega-3 (particularmente las nueces), vitamina E y antioxidantes. Ayudan a la salud cardiovascular y otorgan una sensación de saciedad prolongada.
Arándanos deshidratados
Los arándanos ofrecen antioxidantes (polifenoles) que favorecen la protección celular y la memoria. Al estar deshidratados concentran azúcares, por eso es recomendable usarlos con moderación en recetas festivas.
Yogurt griego y miel
El yogurt griego aporta proteínas y probióticos (si es la versión natural sin pasteurizar). La miel, además de endulzar de forma natural, contiene compuestos antioxidantes y tiene propiedades antimicrobianas leves.
En conjunto, estos ingredientes crean una ensalada con equilibrio entre carbohidratos, proteínas y grasas saludables, además de micronutrientes importantes para el bienestar durante las celebraciones.
Tabla nutricional (detallada por ingrediente)
Los valores a continuación son aproximados y corresponden a las cantidades listadas en los ingredientes. Útiles para estimar macros y calorías totales de la receta.
| Ingrediente | Cantidad | Calorías | Proteínas (g) | Grasas (g) | Carbohidratos (g) | Fibra (g) |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Espinaca fresca | 100 g | 23 | 2.9 | 0.4 | 3.6 | 2.2 |
| Lechuga verde crespa | 5 hojas (~75 g) | 10 | 0.8 | 0.1 | 1.5 | 1.0 |
| Duraznos en almíbar (escurridos) | 2 unidades (~200 g escurrido) | 160 | 1.6 | 0.6 | 38.0 | 2.6 |
| Queso mozzarella | 125 g | 282 | 22.5 | 20.0 | 2.0 | 0 |
| Nueces o almendras troceadas | 100 g | 654 | 15.0 | 64.0 | 14.0 | 7.0 |
| Arándanos rojos deshidratados | 100 g | 325 | 0.4 | 1.0 | 82.0 | 6.5 |
| Yogurt griego natural | 2 cucharadas (~30 g) | 35 | 3.0 | 1.5 | 2.0 | 0 |
| Miel | 1 cucharada (~21 g) | 64 | 0.1 | 0 | 17.3 | 0 |
| Jugo de ½ limón | ~15 ml | 4 | 0.1 | 0 | 1.3 | 0.1 |
| Total aproximado | 1,557 kcal | 45.4 g | 87.6 g | 161.4 g | 19.4 g |
Si la receta rinde 4 porciones, dividí estos valores entre 4 para obtener la aproximación por porción. Ajustá según marca de ingredientes y tamaño de porciones.
Presentación y sugerencias
Variaciones
Esta receta ofrece muchas posibilidades de variación para adaptarla a gustos y necesidades:
- Duraznos frescos en lugar de almíbar: reducís azúcares añadidos y ganás textura fresca.
- Quesos alternativos: feta, de cabra o ricotta para perfiles de sabor distintos.
- Frutos secos distintos: pistachos, avellanas o pipas tostadas para variar el crujiente.
- Aderezo alternativo: mezcla de aceite de oliva, vinagre balsámico y una cucharadita de miel para una variante más ligera.
- Versión vegana: sustituí la mozzarella por tofu firme marinado y el yogurt por yogur vegetal (soja o coco).
Acompañamiento
Esta ensalada acompaña muy bien aves asadas (pavo, pollo), carnes a la brasa y platos de cerdo. También queda fantástica como entrada en un menú degustación o como parte de una mesa de entradas con pan artesanal y una tabla de quesos.
Para un menú equilibrado podés combinarla con una crema caliente (por ejemplo, crema de calabaza) y un plato principal con proteína magra. Su equilibrio entre dulce y ácido ayuda a limpiar el paladar entre bocados más grasos.
Consejos adicionales
- Prepará los componentes con antelación y mezclá el aderezo al final para conservar el crocante de las hojas.
- Si la llevás a un evento, guardá las hojas en un recipiente con papel absorbente y el aderezo aparte; mezclá en el momento de servir.
- Para un toque festivo, probá tostar las nueces con un poco de mantequilla y una pizca de azúcar moreno y canela.
- Si querés una versión más ligera, reducís la cantidad de frutos secos a 50 g y usá mozzarella baja en grasa.
- Emplatá en ensaladeras transparentes para realzar los colores o en platos blancos para un look más elegante y minimalista.
Conclusión
Esta ensalada navideña con espinaca, durazno y queso mozzarella es un ejemplo de cómo ingredientes simples pueden transformarse en un plato festivo, sabroso y equilibrado. Combina texturas —hojas crujientes, frutas jugosas, frutos secos crocantes y queso suave— en cada bocado, logrando una experiencia completa. Además, su preparación es ágil: con los componentes listos y el aderezo preparado, la ensalada se monta en minutos.
Probá las variaciones y adaptaciones según tu gusto y recursos: la receta es muy flexible. Es una excelente opción si buscás impresionar sin complicarte, y además podés adaptar las porciones, las calorías y los perfiles de sabor fácilmente. ¡Animáte a prepararla en estas fiestas y convertí esta ensalada en un clásico de tu mesa!
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